Biografía

En sus palabras

Me llevó más de un cuarto de siglo acercarme a la pintura. Ciertamente dibujaba de niño, pero sería una mentira decir que desde pequeño me sentí llamado a pintar. Encontré la música en la adolescencia, y ese fue mi primer amor artístico. Un primer amor destinado a apagarse por culpa de los malos maestros y mi escasa inclinación a tener un público. Afortunadamente, más allá de la interpretación exploré desde el principio la solitaria e isolada composición, y es ella la que me impidió alejarme definitivamente de la música. Al terminar los estudios, la pasión por las imágenes comenzó a abrirse camino en mí, prevaleciendo sobre el interés por los sonidos. En el mismo período, algunos misteriosos sueños de infancia regresaron vigorosamente a mi memoria. Castillos colosales, mares en tormenta, ruinas antiquísimas y piedra devorada por el tiempo. Por eso, por más que pueda parecer un cliché, no puedo negar que las imágenes que pinto provienen de mis sueños, antiguos y recientes, y de mis fantasías inconscientes. Si cierro los ojos y me dejo hundir en mi interior recibo ríos de visiones. No siempre soy lo bastante fuerte para capturar una y llevarla a la superficie, pero cuando lo consigo comienza el proceso artesanal de mi arte: la búsqueda del compromiso entre la perfección impalpable de lo onírico y la naturaleza sólida y material de una pintura, ejecutada a menudo sobre pesadas tablas de madera. El mayor desafío es mantener pura la inspiración recibida mientras intento darle forma concreta. No son raros los casos en que este proceso fracasa, pero si resulta bien me considero satisfecho con mi trabajo. Separarme de una pintura fruto de una inspiración tan íntima nunca es fácil. Me consuelo sabiendo que alguien aprecia mi imaginario tan particular y en él encuentra placer e inspiración.

Estoy firmemente convencido de que las facultades más elevadas de que dispone el hombre no son racionales. Solo a través de la emoción y la conciencia elevada somos capaces de acercarnos al misterio del ser que nos rodea. Por eso, el significado intelectual de cada una de mis obras es absolutamente accidental. Rechazo con firmeza todo intento de 'describir' didácticamente las imágenes que pinto, hasta el punto de sentirme incómodo cada vez que alguien me pregunta el significado de una de mis obras.

Pinto imágenes, no conceptos. Me dirijo al espíritu, no a la razón.

Ferdinando Santoro
Biografía

Ferdinando Santoro (Paola, Cosenza, 1997) es un artista visual y músico italiano. Se licenció en Música en el Conservatorio Tchaikovsky y en Ciencias Filosóficas en la Universidad de Calabria. En 2024 publicó el ensayo Il grande incubo algebrico con Fontana Editore. Su práctica pictórica —principalmente óleo sobre tabla— investiga la relación entre lo onírico, el inconsciente y la forma material. Considera a Arnold Böcklin y Edgar Allan Poe sus maestros espirituales.

Exposiciones